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viernes, 14 de diciembre de 2018

De la chamba al hospital

Y sigue así....

La vida en un hospital.

Todo empieza con una simple caída, tan simple fue, que me trajo directo al hospital, claro, después de padecer mucho dolor durante mes y medio; el dolor era atribuible, en mi mente, a un sobrepeso, un esfuerzo en cargar cosas, una caída quizá no tan fuerte o ligera, no sé, tantas cosas que uno puede imaginar que al final terminan postrándote en una cama de hospital.

Fue casi desde esta fecha, hacia atrás, digamos en agosto que me caí de espaldas en mi casa, resbalé y cayó toda mi espalda sobre el concreto remeciéndome por completo, golpe que realmente no sentí que fuese a generar tanto daño, inmediatamente ocurrida la caída procedí a levantarme como el súper agente 86 se levantaba después de una caída, como un resorte,  la adrenalina del momento, la vergüenza por la caída, hicieron que no me doliera nada.

Pasó prácticamente digamos unas 2 horas aproximadamente y empezó un dolorcito en la zona lumbar, obviamente ese dolor lo atribuí al estrés de la vergüenza por la caída, lo que no me di cuenta es que ahí empezaría mi mayor problema, ese dolor siguió incrementándose a medida que pasaban los días, de un dolor en la zona lumbar, empezó a correr por mi nalga y el dolor se hacía más fuerte más intenso, al punto que no me dejaba dormir, en esa oportunidad recurrí a la medicina, saqué cita en el hospital donde me atiendo y la doctora que me vio me dijo "No te preocupes es sólo un dolor de ciática", le explique cómo fue que se inició este dolor y realmente yo no recordaba esa bendita caída, la doctora me recetó desinflamantes y analgésicos en inyectables así como tabletas para el dolor y terminó diciendo "en tres días con este tratamiento te va a pasar el dolor" .

Bueno, pasaron los tres días y el dolor no se iba, por el contrario se incrementaba, volví a sacar nuevamente otra cita y la misma doctora que me atendió me dijo "que raro que no te haya pasado bueno veamos con este tratamiento" me volvió a recetar otros analgésicos y otros desinflamantes indicándome que este tratamiento era semanal y consecuentemente terminado el tratamiento estaría como nuevo, bueno el resultado fue el mismo, es más, ni siquiera llegué a terminar el tratamiento cuando fui de emergencia al hospital atenderme, claramente me acuerdo, un día domingo 28 de octubre, oportunidad en que el médico de emergencia me dijo que por la intensidad del dolor y la duración del mismo esto ya era un problema mayor.

Al escuchar mi esposa ese inesperado diagnóstico, al día siguiente se levantó muy temprano y procedió hacer todos los trámites necesarios para que me vea un especialista, ese mismo día, lunes 29 de octubre, me vio un neurocirujano, el cual dijo "sí es lo que pienso tendré que operar pero para salir de dudas es mejor que se saque una resonancia magnética" pero como para todas las cosas siempre hay requisitos previos, tenía que tomarme una tomografía antes; el neurocirujano indicó "si tiene mucho dolor mejor que se interne", prácticamente se había convertido en una conversación entre el médico y mi esposa, cuando me preguntaron a mí realmente no lo pensé dos veces y dije que me internen.

Me internaron ese mismo día y ese mismo día me sacaron la tomografía, pasé una noche con vía en la mano y al día siguiente me llevaron en una ambulancia a tomarme la resonancia magnética, luego que el galeno tubo todas las herramientas que necesitaba dio su diagnóstico, supuestamente el diagnóstico tenía que decírmelo a mí que era el interesado, pero se lo dijo a mi esposa, y eso fue "dos hernias lumbares con derrame de núcleo pulposo y desplazamiento"  en buen cristiano, fregado de la columna, su tratamiento es quirúrgico, se debe colocar en la base de la columna un kit de fijación transpedicular para que la columna quede fijada, aparte de a reparar los derrames del núcleo pulposo, "pero no se preocupe señora si lo opero yo en 2 días está caminando" .

.... Continuará!!

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